Plasticidad cerebral o neuroplasticidad. Tercera entrega

En la tercera parte de nuestra entrada, queremos compartir desde una perspectiva algo más compleja, qué funciones del cerebro son las que a través de una práctica podemos mejorar. Para ello, hemos añadido un concepto conocido como neurorrehabilitación y reserva cognitiva. ¿Quieres saber de qué trata? ¡No te pierdas el artículo!

Y ya sabes, si necesitas volver a echarle un vistazo a las entradas anteriores, puedes hacerlo haciendo click en Parte I y Parte II. ¡Vamos a por ello!

 

Plasticidad cerebral y neurorrehabilitación

 

Esta capacidad de reestructuración y adaptación ha llamado la atención de los investigadores al preguntarse si, ante una lesión en el sistema nervioso central, se podría recuperar alguna de las funciones perdidas mediante la creación de nuevas conexiones.

La evidencia indica esta posibilidad mediante la estimulación motora y cognitiva, con la que pueden recuperarse, mantener y/o compensar habilidades deterioradas. Estos programas se han centrado sobre todo en pacientes que han sufrido un accidente cerebrovascular (ictus), traumatismos craneoencefálicos o enfermedades neurodegenerativas (Alzheimer)

 

Plasticidad cerebral y reserva cognitiva

 

Como hemos visto anteriormente, las conexiones cerebrales que se establecen a lo largo de la vida pueden variar en función de la estimulación a la que estemos expuestas.

Que se prolonga a lo largo del ciclo vital de una persona y confiere al cerebro multitud de conexiones establecidas. Que, frente a un deterioro neuronal, puede “compensar” el daño estableciendo rutas alternativas para solventar las que ya no funcionan. Ello se observa en procesos que conllevan deterioro cognitivo como el propio envejecimiento y patologías como accidente cerebrovasculares, traumatismos craneoencefálicos, enfermedades neurodegenerativas y trastornos del neurodesarrollo.

Esto implica que un cerebro sano y activo presenta cierta protección, retrasando la aparición de algunos síntomas propios de la enfermedad. Entre las actividades que se presenta propicia para el aumento de la reserva cognitiva se encuentran, tener una vida saludable, disfrutar de un círculo social sano y estimularse mentalmente mediante actividades intelectuales. El entrenamiento musical, debido a su naturaleza multimodal, se propone como una de las actividades más potentes a nivel cerebral.

 

 

Conclusión

 

El cerebro deja de ser un órgano estático e inamovible para presentarse como un elemento plástico. El cual cambia sus conexiones en función de la experiencia. Al tiempo que permite adaptarnos al medio pudiendo hacer frente a las demandas del ambiente de forma rápida y eficaz.

Esto es así ya que la neuroplasticidad es lo que subyace al propio proceso de aprendizaje. Mientras ello sucede se producen cambios biológicos, bioquímicos y fisiológicos que cambian la estructura y funcionalidad del tejido neuronal.
El estudio de su implicación en las distintas etapas de la vida, tanto en cerebros sanos como en población neurológica, ha aportado un campo de conocimiento donde se proponen nuevas vías para mejorar la calidad de vida de las personas.

 

Y con esta última entrada llegamos al final de la explicación del concepto plasticidad cerebral o neuroplasticidad. ¿Qué te ha parecido? ¿Te gustaría dejarnos un comentario? ¡Queremos saber tu opinión!

¡Un saludo!

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